La producción bibliográfica española acusa un importante déficit en cuanto a aportaciones de modelos explicativos y teorías sobre la inmigración desde el punto de vista de la función histórica de España. Este volumen inicia una serie de reflexiones sobre la naturaleza y el carácter de la migración latinoamericana en España, y sobre su papel como país colonizador en los distintos momentos históricos de la construcción del imperio y de la nación. La obra se organiza en tres grandes apartados: Estructuras de exclusión, Representaciones culturales y Lo social.
Esta publicación se enmarca en el interés del CIAL (Centro de Investigaciones de América Latina) por aunar esfuerzos y potenciar la colaboración de investigadores cuyo campo sea el estudio de América Latina, así como por conservar una vocación interdisciplinar que se ejemplifica aquí con la participación de especialistas de diversas áreas de conocimiento, entre las que destacan la historia, la geografía y el arte.
Las tres figuras quizás más destacadas del Nuevo Mundo en el estudio de temas indianos por la profundidad de sus reflexiones y la originalidad de sus tratados durante esta étapa, fueron en México los agustinos Alonso de Veracruz (1507-1584) y Juan de Zapata y Sandoval (1630), y en Lima el jesuita José de Acosta (1540-1600). Estos tres pensadores se imponen la tarea de adecuar los principios vitorianos emanados de la Relectio de indis a la realidad indiana desde su propia experiencia vivida en el Nuevo Mundo. En este libro se trata la figura del segundo: Juan de Zapata y Sandoval. En 1609, publica en Valladolid la obra que ahora se ofrece en edición crítica bilíngüe "De iustitia distributiva et acceptione personarum ei opposita" que dedica al Excmo. Sr. Don Pedro Fernández de Castro, Conde de Lemos y Andrade y Marqués de Sarriá, Presidente del Real Consejo de Indias. No se trata de una obra científica en su sentido estricto, sino de un concienzudo informe de amplia erudición sobre el gobierno de las Indias, especialmente de Nueva España, profunda y profusamente fundamentado en los principios de la Escuela de Salamanca y elaborado desde la propia experiencia del autor. Por primera vez se ofrece una edición auténticamente crítica de la obra sobre la base de los únicos materiales fiables, hasta ahora conocidos, de que disponemos. Al texto original de Zapata precede un orientador estudio preliminar, que introduce al lector en una adecuada comprensión y valoración de la obra que se presenta.
En 1544 Fray Bartolomé de Las Casas partió de España para tomar posesión del obispado de Ciudad Real, hoy San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, acompañado de un nutrido grupo de frailes dominicos. Uno de ellos, fray Tomás de la Torre, fue elegido para hacer de notario de cuanto aconteciera en el traslado, que duró más de un año. La presente obra es el relato del viaje de esos frailes. Ellos y las desventuras por las que pasaron son los protagonistas y no el obispo, que aparece siempre en segundo término. No se trata de dispersas anotaciones tomadas al vuelo, sino de la narración elaborada por alguien que piensa básicamente en el auditorio que la va a escuchar. Porque el autor, fray Tomás de la Torre, sabe muy bien que no escribe ni para él, ni para aquellos que con él fueron, sino para quienes quedaron, para quienes no viajaron; para aquellos a los que debe explicar cómo es un lugar que solamente a través de la imaginación pueden llegar a ver. Y el fraile sabe muy bien que serán sus palabras el adecuado vehículo para excitarla. Y ello sin abandonar un pensamiento crítico que, igual que se extasía ante una naturaleza tan desbordante como destructora o presenta pormenorizadas descripciones etnográficas, no puede callar ante el abuso y la arbitrariedad de los conquistadores y colonos. Así, aunque muchas personas conozcan las ideas de fray Bartolomé de Las Casas, lo que pueden hallar de nuevo en este libro de viajes es el ambiente, minuciosamente relatado, con que este se encontró al llegar a su silla episcopal: las estructuras coloniales de poder y sus efectos sobre la población «nativa», las relaciones entre los poderosos y sus vínculos familiares. Pero también cómo se cerraban las puertas, incluso de los más modestos edificios, a quienes en Castilla se les abrían las de los palacios; o cómo se le negaba la palabra y el alimento a quien, antes de partir, hablaba de tú a tú con el emperador.
Esta obra se refiere a la mentalidades, discursos y prácticas del Estado y la sociedad chilena ante el pueblo mapuche. Es resultado de una investigación historiográfica acerca de las relaciones entre el pueblo mapuche y el Estado y sociedad chilena, especialmente en el siglo XX, entre los gobiernos dictatoriales de Ibáñez y de Pinochet (1927-1990). El análisis da cuenta de las mentalidades e ideologías wingka (chilenas, no mapuche) respecto de “la cuestión mapuche”. Esta revisión histórica contribuye a la creación de una Nueva Relación entre el Estado y la sociedad de Chile respecto del pueblo indígena más numeroso.
El afecto y la devoción que Sabine R. Ulibarrí siente por el Ecuador comenzó en el verano de 1963, cuando llevó a un grupo de estudiantes de español a Quito durante ocho semanas. Este viaje se realizó bajo los auspicios del instituto NDEA (National Defense Education Act), siendo él profesor de español en la Universidad de Nuevo México. Durante su estadía en ese país el autor se relacionó con mucha gente e hizo numerosas amistades. En esa misma ocasión fue declarado visitante distinguido por la ciudad de Quito, y al año siguiente, durante otro acto en ese país, se le nombró ciudadano honorario de la misma ciudad.
Esta investigación tiene por finalidad entender la representación andina del pasado y contribuir a la crítica histórica tomando como punto de partida los testimonios de Guaman Poma.
Esta obra ofrece al mundo universitario la oportunidad de conocer el papel protagonista de la Monarquía hispana en los grandes descubrimientos geográficos de finales del siglo XV y cómo Castilla al incorporar el Nuevo Mundo al ámbito europeo dio el paso decisivo hacia una historia realmente universal, sin olvidar el pasado de las denominadas "altas culturas" que ocupaban la América nuclear, entendiendo que sin conocerlas resultaría imposible un entendimiento de la sociedad "mestiza" que se consolidó a lo largo del período colonial. El descubrimiento y la conquista de América por los hispanos provocaron un impacto tanto en el Nuevo como en el Viejo Mundo. Se trata de poner de relieve no sólo la singularidad de la nueva realidad surgida tras el reordenamiento político, social, económico y cultural del territorio americano sino también las consecuencias de toda índole que para los reinos peninsulares tuvo la incorporación de los mismos a la Corona castellana.
En la colonia, los curacas cumplieron un papel de mediación entre la «republica de indios» y la «república de españoles». Este libro hace un seguimiento de las ásperas luchas que los huancas del valle del Mantaro libraron por el poder durante la segunda mitad del siglo XVII. El estudio desbroza una serie de rivalidades entre familias que involucraron prácticas mágicas, cortes de brujas y hechiceros al interior de un mundo de intrigas y conjuras. De ese modo analiza las relaciones entre política y brujería en el mundo colonial andino.
Si la historia es un diálogo sin fin entre el presente y el pasado, podríamos decir que son los niños la fibra sensible donde se va depositando la subjetividad del presente, donde se va acumulando el amor, el desprecio, el abandono, la pobreza, la indiferencia, la soledad, el maltrato directo o indirecto del mundo de los adultos, de los que hacen la historia ?historia que los interviene, los modela, los arriesga y los desafía tempranamente? y se va apozando, transformándose en una huella casi imperceptible pero que tiene la intensidad de las marcas de fuego. Y desde allí se va tejiendo un diálogo subterráneo de ese pasado y este presente, diálogo invisible, tantas veces sordo y mudo para los adultos.
Una parte de la información del libro ha sido entregada a los medios en los casos que ha habido avances judiciales. Sin embargo en el transcurso de la investigación la autora vio la necesidad de ir más allá y presentar a los jóvenes de hoy una muestra de sus historias desarrolladas en profundidad sacándolos de una fría estadística y llevándolos a cómo sería Chile hoy con los 119 entre nosotros.
Han pasado más de cien años desde la masacre obrera en la Escuela Santa María de Iquique en 1907 y ésta no ha sido olvidada, porque la sociedad chilena en general, y la sociedad nortina en particular, se han negado a su olvido.
En este libro veinticinco intelectuales abordan el hecho, analizan
e interpretan a la luz de la historia y su vínculo con el presente.
Han pasado más de cien años desde la masacre obrera en la Escuela Santa María de Iquique en 1907 y ésta no ha sido olvidada, porque la sociedad chilena en general, y la sociedad nortina en particular, se han negado a su olvido.
En este libro veinticinco intelectuales abordan el hecho, analizan
e interpretan a la luz de la historia y su vínculo con el presente.
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