Gonzalo Hidalgo Bayal nació en Higuera de Albalat (Cáceres) en noviembre de 1950. Licenciado en Filología Románica y en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja como profesor de lengua y literatura en un instituto de enseñanza secundaria. Ha publicado un libro de poemas, Certidumbre de invierno (1986), cuatro novelas, Mísera fue, señora, la osadía (1988), El cerco oblicuo (1993), Amad a la dama (2002) y Paradoja del interventor (2004), la novela corta Campo de amapolas blancas (1997), las fábulas de La princesa y la muerte (2001), los relatos de Un artista del billar (2004) y dos libros de ensayos literarios, Camino de Jotán (1994) y Equidistancias (1997). En 2003, con Amad a la dama, obtuvo el Premio Extremadura a la Creación. El cerco oblicuo es la representación poética de una condena, la personificación de un nuevo Sísifo que, gobernado por la fatalidad y el azar, no encuentra más destino que deambular interminablemente de casilla en casilla sobre la espiral del tablero, prisionero en el irremisible veredicto que conduce del laberinto al treinta y en la certeza geométrica de una proposición: que «el hombre experimenta ante la imagen de una cosa pasada o futura la misma afección de gozo o de tristeza que ante la imagen de una cosa presente».
En 1860 aparecía en Amsterdam una novela que, según las propias palabras de un diputado, «hizo estremecer a la nación»: Max Hávelaar. Para darse cuenta del golpe asestado a la aletargada vida pública holandesa de entonces, así como del genial acierto con el que el autor había atinado plenamente con su golpe, hay que representarse la vida de la época en Holanda, época en la que la literatura era monopolio de unos cuantos burgueses bien pensantes, para quienes no había nada tan desagradable como el que se les molestara en su calma chicha y quienes, además, manipulaban la política. Por si fuera poco, el hombre que había asestado golpe tan magistral era un perfecto desconocido, llamado Eduard Douwes Dekker, de 40 años, y desde la publicación de su libro hecho ya todo un personaje renombrado bajo el seudónimo de Multatuli.
Pasan los siglos como manso bueyes, los acontecimientos como caballos con la crin dura por la velocidad. Pasan las canas en una multiplicación sistemática y clandestina. Pasa mi padre hacia donde le aguarda el suyo. Pasan todos cuantos conozco, todos aquellos que amo. Pasa la especie, donde habito. Pasa todo en silencio. Somos los lentos forajidos que inventamos los mitos, las religiones y la historia, el lenguaje y las drogas y el amor, únicamente porque sabemos que vamos a morir. Ahora sé que un abrazo lleva al fondo un pequeño violín de espanto, una matriz de desconcierto. Y en la alta noche, a unos pasos de los antiguos y a unos pasos de nuestros futuros arquéologos, nos sentamos sobre las mantas, ateridos de perplejidad y de emoción. Y algo gigante y cósmico nos acaricia un poco nuestra cabeza ebria antes de que tengamos tiempo de llegar, como locos, al interruptor de la luz Rilke nos dijo: «He hecho algo contra el miedo: he permanecido sentado durante toda la noche, y he escrito». Ory se preguntaba: «¿Qué hago toda la noche sentado junto a mí?». Toda la noche he estado sentado junto a mí, notando, absorto, cómo este libro, amoroso y desesperado, se escribía para tocaros en los ojos. Félix Grande Flamencólogo, conferenciante, columnista; Premio Nacional de Literatura 1978, reconocido con premios literarios nacionales e internacionales como poeta, narrador y ensayista; colaborador en diarios y revistas de España y de América, director de la revista Cuadernos Hispanoamericanos, Félix Grande nació el 4 de febrero de 1937.
Detenerse allí donde otros pasan de corrido. Pascual García observa el secreto de las noches, el doblez de misterio de una pareja que duerme junta, que vive junta y que bajo una apariencia de normalidad está entregada a la más absoluta desesperación. Los personajes del escritor murciano han renunciado, como él mismo advierte con palabras de Cioran, a la felicidad. Donde hay felicidad no hay historias. Es un lema que ya aprendimos en los cuentos infantiles. En el momento que los héroes alcanzan el paraíso y comen perdices la historia se acaba. La epopeya del hombre es la que transcurre una vez que somos expulsados del edén.
07:10 - Observo el dormir inquieto del doctor Craft. Ronca. Me acerco a la cama y conecto el micrófono en el canal médico. Recibís los ronquidos? Grabación confirmado. Adjunto informe: está apoyado del lado izquierdo, durante la noche se ha vuelto veintinueve nueve veces y se ha alzado dos para ir a orinar, ha hecho doce episodios de apnea de entre treinta y cincuenta segundos cada uno, ahora se mantiene en trece inspiraciones por minuto y sesenta y dos pulsaciones, constantes normales. Solicito aprobación para aumentarle la dosis de Rhinofor. Corto la comunicación. 07:15 - Hora de poner en marcha el despertador táctil. Combino leves movimientos del edredón con roces en las mejillas y la frente. En la nueva secuencia corrijo lo que no le gustó ayer: la nariz ni tocarla y más insistencia en las cejas bajando suavemente por pulsos. "
Un ser impersonal, atrapado en un mundo en el que el derecho a existir está en función del beneficio que aporta, reflexiona sobre su trayectoria vital, sentado en su puesto de trabajo, frente a un ordenador a través del cual recibe órdenes y se comunica con el entorno.
"Esta Antología se presenta como el primer resultado de un trabajo que aspira a ir recuperando para el conocimiento general la producción de la
literatura más extendida, reconocida y leída de la España del primer tercio del siglo XX, ese periodo que conocemos como la Edad de Plata de la cultura española, y dentro del cual la creación literaria alcanza una cota no conocida quizás en mucho tiempo. El volumen realizado por el Grupo de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid “Temas y géneros en la literatura española de la Edad de Plata”, trata de recuperar autores hoy poco conocidos, pero que tuvieron en su momento una notable proyección pública: Blanca de los Ríos, Carmen de Burgos, Vicente Blasco Ibáñez, Ernesto Giménez Caballero, Gregorio y María Martínez Sierra, Claudio de la Torre, Luis Oteyza, José Francés, Prudencio Iglesias Hermida, Luis Valera , Antonio de Hoyos y Vinent, Isabel Palencia, Adolfo Sánchez Carrere, José Díaz Fernández y Elisabeth Mulder aparecen en esta antología. En todos ellos se ha buscado como nexo común el cosmopolitismo que refleja una muestra del interés que en España se produjo por lo ajeno, lo que estaba más allá en el espacio, en el tiempo, en la percepción cotidiana, o inserto en el mundo soñado de la riqueza y los éxitos mundanos. Recorriendo estos cuentos o fragmentos de relatos, se percibe el pulso de una sociedad que se interesa por lo extraño y trata de reconocerlo y asimilarlo, sin prescindir en absoluto de la mirada irónica o de la perpectiva desencantada, con cierto escepticismo cuando lo cosmopolita no resulta más que una falsedad o un engaño."
Muchos autores han definido y teorizado sobre el “género rosa”, aunque ninguno ha sabido fijar a ciencia cierta el porqué de tal denominación. En cuanto al origen del nombre, pese a haberlo rastreado con mucho detenimiento no hemos encontrado el momento exacto en que se acuñó el término rosa para definir a un tipo de narraciones de corte sensiblero-romántico, de escasa calidad literaria (a decir de los expertos) y principalmente dirigido a un público femenino. Ahora bien, si bien la colección “La Novela Rosa” no dio nombre al género literario, sin ningún tipo de dudas ayudó a su definitiva fijación. La colección “La Novela Rosa”, puede ser que diera nombre a un género que con el tiempo fue perdiendo calidad literaria, por lo que su denominación adquirió un tinte peyorativo, pero desde luego en aquel catálogo primero se agruparon una serie de autores que en muchos casos poco o nada tenían que ver con lo que hoy entendemos por género rosa. Esta obra comprende un estudio sobre la colección de novelas denominada “La Novela Rosa”, centrada en la etapa anterior a la Guerra Civil, entre los años 1924 y 1939, periodo de normal desenvolvimiento de la colección y que alcanzó extraordinaria popularidad. En ningún caso es un trabajo sobre el género literario de igual nombre, que disfrutó también de gran aceptación popular.
Desde la aparición de Cuentos de Bloomsbury (1991), de Ana María Navales, el mundo en él narrado no ha dejado de expasionarse. A ello han contribuido no sólo nuevas ediciones de y sobre los escritores del grupo, sino, desde un punto de vista más popular, una serie de películas que han difundido su universo personal, literario e intelectual. Así Orlando , Carrington o, más recientemente, Las horas , donde la figura de Virginia Woolf fue interpretada por la actriz Nicole Kidman, que mereció un oscar de la Academia de Hollywood.. Tal vez ello explique que un libro casi de culto como el que nos ocupa llegue a su tercera edición, en la que se añaden dos nuevos relatos. Con ellos, Cuentos de Bloomsbury alcanza una dimensión aún más notable como obra literaria y una temperatura emocional e introspectiva como pocas obras en la literatura española contemporánea. Ana María Navales, autora de una extensa obra poética, narrativa y ensayística, ha antologado su obra en títulos como Mar de fondo (Poesía, 1978-1998) y Cuentos de las dos orillas (2001). Sus últimos títulos han sido el ensayo La lady y su abanico. Acercamiento a la literatura femenina del siglo XX. De Virginia Wolf a Mary McCarthy (premio Sial, 2000) y la novela La amante del mandarín . En el año 2000 recibió el Premio de las Letras de Aragón, del Gobierno aragonés, en reconocimiento a su trayectoria literaria. Es codirectora de la revista cultural Turia.
Cuando a finales de la década de los setenta el Suplemento Cultural del diario Pueblo contó entre sus colaboradores habituales con Sabino Ordás, la figura de este intelectual, recién regresado de los Estados Unidos, originó cierta expectación en los ambientes literarios del momento, hasta el punto de que muy pronto comenzaron a recibirse en su retiro leonés de Ardón visitas de gentes empeñadas en establecer contacto personal con el maestro que tras la guerra civil había vivido un largo exilio, profesando en diversas universidades americanas. Juan Pedro Aparicio, Luis Mateo Díez y José María Merino, con el deseo de evitar lo que alguien podría tomar por broma de mal gusto, se vieron obligados a lanzar algún que otro aviso sobre la verdadera filiación del personaje, un apócrifo casi tan verdadero como sus autores. Así, este libro, que podría ser una teoría de la novela, es también una novela de la vida, en la que, sus autores, novelistas de bien ganado prestigio, a pesar de lo personal y variado de sus obras respectivas, ofrecen datos suficientes como para señalar una afinidad que, aunque asentada en principio en datos coyunturales, está también presente en su literatura. De hecho, casi siempre, la noción de grupo con entronque vital y literario ?piénsese en la generación del 98 o en la del 27? se asienta sobre las primeras manifestaciones y actividades comunes de sus componentes, o en acontecimientos fundacionales suficientemente significativos que en este caso se cumplen holgadamente. La voz de Sabino Ordás, sobrada de ironía y no exenta de santa indignación, se recoge en estos escritos iluminadores del panorama de la cultura de la Transición, que entreveran teorías y reflexiones, con la memoria lúcida y la mirada perspicaz de quien siempre ha mantenido, en vida y obra, que el camino hacia lo universal debe iniciarse desde el particular entorno de cada idea y de cada experiencia.
Báilame el agua, la novela que inspiró la conocida película dirigida por Josecho San Mateo y protagonizada por Unax Ugalde y Pilar López de Ayala en el año 2000 ha alcanzado ya la tercera edición. Escrita cuando su autor tenía tan solo 21 años, y ganadora del Primer Certamen Universitario de Novela de la Universidad Complutense de Madrid, Báilame el agua fue publicada por primera vez en 1997 por Calambur Editorial. Báilame el agua es un descenso a los infiernos con las coordenadas del Madrid canalla de Gran Vía y Montera como campo de batalla. El amor, las drogas, el sexo, la muerte y la necesidad crónica de dinero dan cuerpo a unas existencias solitarias cuyo único fin es la libertad. Camellos poetas, punkis fanáticos de Barrio Sésamo, putas heroicas, maricas que trenzan coronas funerarias y un montón de parias al borde de la locura se mezclan en rápidas secuencias marcadas por el lenguaje más coloquial, la poesía más nihilista y la crítica mordaz.
Un indispensable clásico del feminismo poscolonial, ofrece una ingeniosa reelaboración de cuentos de hadas, mitos griegos y sánscritos. A través de sus historias, Sunti Namjoshi demuestra cómo la alegoría puede constituir una toma de conciencia crítica siempre abierta al cuestionamiento de la oficialidad.
Es la primera vez que se traduce a esta autora al español. Para celebrarlo, la propia Sunti Namjoshi nos regala una reflexión sobre el poder y sus abusos, tan necesaria en los tiempos que corren, junto con una nueva fábula que aparece publicada aquí de manera excepcional.
La magnífica traducción del ruso de Reyes García narra la historia de la relación entre la propia Marina Tsvietáieva y la actriz Sofia Holliday (Sóniechka) en los años 1918 y 1919, con un guerra civil de fondo y como escenario una ciudad, Moscú. En el año 1937, Tsvietáieva exiliada en Francia, tras conocer la muerte de su amiga, escribió el relato. No es una autobiografía al uso ni tampoco un diario, es una prosa fragmentada donde se entrelazan poemas, diálogos, narraciones... Con este ejercicio singular y la malebilidad del recuerdo, consigue transformar las vivencias en una mágica realidad.
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