En De la intemperie, a partir del sentimiento de la fragilidad en la que el ser humano se halla en el mundo, el poeta busca las señales de la gracia, un territorio que pudiera ser morada y consuelo, memoria y jardín. Pronuncia, para ello, las sílabas del anhelo y de la fraternidad, al encuentro de los seres próximos, de los derrotados, de los lugares de la plenitud. Lirismo y meditación, recogimiento y búsqueda de lo otro y de los otros se dan la mano a través de un lenguaje depurado, que trata de ser sugerencia y susurro en la urdimbre de un texto que se ofrece como morada frente a tanta intemperie.
Edición crítica que da a conocer la poesía y la vida de Manuel de Salinas (1615-1688), intelectual refinado, traductor de Marcial muy estimado por Baltasar Gracián y estandarte poético de Huesca. El poso literario de la Universidad Sertoriana impregna la poesía de Salinas. Sus versos, de estilo cultamente natural y adaptados a diferentes géneros, anuncian un nuevo equilibrio poético, superador de los extremos conceptistas de la primera mitad del siglo XVII.
Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonáis, 1985) nos conduce a un melancólico viaje al origen, un emocionado recorrido por los signos del paisaje y la memoria. Dieciocho años después se reedita esta Antífona acompañada de un cd en el que un grupo de músicos celebra el encuentro con la voz poética de Juan Carlos Mestre. Juan Carlos Mestre nació en Villafranca del Bierzo, León, en 1957. En 1982 publicó Siete poemas escritos junto a la lluvia, al que siguieron, entre otros, La visita de Safo (1983), Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (1985), Las páginas del fuego (Chile, 1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma 1992, Visor, Madrid), y La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía, Hiperión, Madrid) escrito durante su estancia en Italia. Música original compuesta e interpretada por Amancio Prada, Luis Delgado, Pedro Sarmiento, Cuco Pérez y Rafael Domínguez, sobre poemas de Antífona del otoño en el Valle del Bierzo, recitados por Juan Carlos Mestre.
Poemas de Pedro López Martínez.
Ciudad del hombre, Atenas, lanza y naranjos, mira mis canas, cómo levanto los ojos y el escudo contra esta lluvia de diciembre, cómo encuentro refugio entre estas callejuelas salpicadas de capillas, bajo el párpado del pelícano.
Magisterio, Antropología, una guitarra. Dejar el pupitre por los juegos populares, la expresión corporal, canciones pormas…Construir cada día un diálogo de sorpresas con la intención de preservar el palpitar de las aulas.
José María Cumbreño (Cáceres, 1972) es licenciado en Filología Hispánica. Poemas suyos han aparecido en revistas como Turia, El Extramundi, Reloj de Arena, Müsu, Diversos o Espacio/Espaço Escrito. Ha publicado los poemarios Las ciudades de la llanura (2000) y Árbol sin sombra (2003), premio Ciudad de Badajoz, y el libro de relatos De los espacios cerrados (2006), premio generación del 27 de narrativa breve. En la actualidad trabaja como profesor de Secundaria y participa en la editorial Littera Libros.
Semáforos es un viaje postadolescente del miedo a la esperanza. En el marco de un paisaje urbano cargado de imágenes de calles solitarias, teatros vacíos, aeropuertos y vagones de metro, el autor aborda temas clásicos como el paso del tiempo y la perplejidad ante la existencia. La tormentosa lucha por reconciliarse con el pasado y aceptar lo perdido para afrontar el futuro con dignidad constituye un tema clave en esta obra que, por otra parte, tiene bastante de himno generacional. La relación amor-odio con la ciudad va a desembocar en la reivindicación de la alegría como única vía de escape. Premio de Poesía Universidad de Zaragoza 2007
Muchas historias son las que en la poesía de Gina se suceden heridas, hirientes, pobladas de animales sufrientes y a veces también de seres humanos. Breves escenas tan piadosas como despiadadas en las tardes que se inclinan sobre los árboles.
Rafael Morales (Talavera de la Reina, 1919) inició con éxito fulgurante la famosa colección Adonais con su primer libro, Poemas del toro (1943), escrito a los veintiún años y publicao cuando el pota tenía veintitrés. Vicente Aleixandre ha dicho del mismo que fue "un libro sorpresa [...], nuevo en el hondo sentido" y José María de Cossío que para él su descubrimiento "tuvo todo el valor del estreno de una poesía". Por su parte, un poeta de la misma generación de Morales, José Hierro, ha señalado que en la posguerra "las primeras manifestaciones de una estética nueva coinciden con la publicación del primer libro de Adonais" que, efectivamente, trajo a la poesía española de los años cuarenta un tono cálido, original y sugestivo que ya nada tenía que ver con el neorrenacentismo imperante. Siguió a esta primera obra de Morales El corazón y la tierra (1946), libro donde se halla su famoso soneto "A un esqueleto de muchacha" y del que dijo Gerardo Diego que aunque no fuera más que por llevar tal soneto y "otras poesías hermosísimas [...] ya contaría en la historia de la poesía española". Con el mencionado soneto, Morales continúa la línea iniciada en el libro anterior con poemas como "El buey" y "A un toro viejo", donde lo humilde, lo derrotado y lo feo alcanzan un sugestivo valor poético. Esta corriente se halla aún más intensificada en el libro siguiente, Los desterrados (1947), donde en la nota inicial leemos que la poesía la pueden motivar incluso "los lodazales", ya que como muchas veces ha dicho el poeta, ella no está nunca en las cosas, sino en la palabra entendida como arte. Con Canción sobre el asfalto (1954), que obtuvo el Premio Nacional de Literatura, la intensificación del citado proceso culumina en poemas al cemento, a una chaqueta, a los zapatos, al cubo de la basura, etc. Este libro pone fin así a la primera etapa de la poesía moraliana.
La presente antología recoge un amplio muestrario de las más jóvenes voces poéticas de las Islas Baleares. Incluye poetas nacidos desde 1967 en adelante, y su justificación editorial consiste en ofrecer un panorama poético fiel a la realidad actual y sustentado en un ámbito de calidad contrastada. Es por esto que se ha seguido el criterio de escoger poetas que desde el comienzo de su carrera han seguido editando de manera regular (salvo el caso de Margalida Pons que no ha vuelto a editar ningún libro de poemas desde los primeros, aunque éstos la avalan sobradamente). Además, y abundando en este criterio, sólo se han seleccionado textos publicados ya en forma de libro no teniendo en cuenta la inclusión de material inédito o poemas aparecidos en ediciones colectivas o en publicaciones no definitivas.
Este volumen presenta, en cuidada y doble edición (autógrafo y transcripción en limpio), lo que el poeta calificó como "mi primer libro completo", mixto de prosa y verso. En 1925 Prados se lo hacía llegar a Juan Ramón Jiménez, maestro suyo y de su generación. El autógrafo inédito llegaría un día, entre los papeles del poeta de Moguer, al Archivo Histórico Nacional (Madrid). Uno de los máximos hispanistas del momento presente, el profesor Christopher Maurer, lo ha rescatado, estudiado y sacado a la luz, situándolo en el decurso de la obra pradiana, Cuatro cartas, también inéditas, de 1924-25, contextualizan el libro por boca del propio autor, así como nos transmiten abundantes noticias de su pensamiento y proyectos. Afirmaba Prados en una de sus cartas: "No tengo torre de marfil; al revés, he hecho que mi torre sea un prisma y en él recojo reflejos y colores, que barajo a mi manera". Bien valdría esta frase como aproximación a su Mosaico, poema-libro que se muestra y entrelanza en un laberinto de estampas, espejos y reflejos. En esta meditación sobre el tiempo en la que el tiempo se anula, Prados, "tesorero de sueños", labra y anuncia su gran poesía meditativa, una de las cumbres de la expresión lírica de este siglo.
Primer poemario de la autora en el que encontraremos poemas de estilo clásico (de los primeros años), junto con conposiciones más recientes, más contenidas, donde la sencilles es solo apariencia. Poesía intimista y de gran carga vital.
Selección de poemas escritos entre 1979 y 1982 por César Antonio Molina.
El niño está en la terraza contemplando un gato azul. Así comienza Mediobiografía, uno de los poemas evocativos de Blas de Otero (1916-1979), que da título a esta nueva antología de su obra; nueva, sobre todo, por la desusada perspectiva que ofrece: el poeta, a lo largo de 81 composiciones, recrea y recorre su propia vida, desde su infancia bilbaína y su adolescencia madrileña hasta la guerra civil, la angustia existencial, amores, política y estética, visiones, esperanzas y mundo: Francia, Rusia, China, Birmania, Cuba, los pueblos de España. Biografía e historia, en ese tramo del siglo XX que le tocó vivir, se confunden en un solo haz, traspasado por la voz emocionada de uno de los grandes poetas españoles de nuestra época. Se ha deshechado el orden cronológico de composición en defensa de una cronología interna: la de la memoria, con sus mezclas, fundidos, superposiciones. El poeta habla las más de las veces desde el recuerdo, y el tiempo tiñe lo evocado con sus luces cambiantes, alegres o melancólicas. El lector, sin embargo, puede reconstruir la labor de Otero mediante las noticias biobibliográficas y la datación inédita de los poemas, datos que cierran el libro. Sabina de la Cruz, exhaustiva conocedora de la obra oteriana, fue mujer del poeta y es profesora de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado numerosos y valiosos estudios y ediones de la obra de Blas de Otero. Mario Hernández es poeta, autor, entre otras obras, de Sombras y variaciones (Calambur) y profesor en la Universidad Autónoma de Madrid.
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