En la poesía de Américo Ferrari , lo visual, la imagen, tiene una estrecha vinculación pictórica, como recordando con Reverdy que en la naturaleza no hay imagen, que es el hombre quien la crea. La ironía es otro sesgo de esta poesía. De ahí que la elusiva poética entregue más dudas que certezas, más preguntas que respuestas, como en la vieja estirpe vallejiana.
Parloteo de Sombra corre, desde una limpidez, una precisión de expresión, el máximo riesgo: mirar, desde el ojo con la cuenca vaciada, la Muerte (esa vaciadora). Mirarla, sin aspaviento, melodramatismo, o lo que es peor, sentido trágico; tal y como dice Ciorán, en uno de los epígrafes que encabezan el libro, “la muerte es demasiado exacta”; por ende, hay que mirarla con exactitud.
Pena de Vida agrupa poemas que desde una madurez existencial “reflexionan” y hacen reflexionar al lector acerca de la vida, el amor y la naturaleza, y a su vez el autor desarrolla una de sus modalidades más características: la de la poesía fantástica. Con la publicación de este libro, Óscar Hahn continúa enriqueciendo la poesía de nuestra lengua.
A los veinticinco años fueron incluidos varios poemas de Quevedo en la antología de Pedro Espinosa Flores de poetas ilustres (1605). La primera edición de sus versos fue publicada póstumamente por Jusepe González de Salas con el título de El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve musas castellanas (1648). Un sobrino de Quevedo, Pedro Aldrete y Villegas, continuó publicó su obra lírica en Las tres últimas musas castellanas (1670). Quevedo fue la figura más célebre de esta tendencia. Fue adversario de Luis de Góngora y de los culteranos, a quienes ridiculizó en varios poemas y en los opúsculos de crítica literaria La culta latiniparla (1629) y La aguja de navegar cultos (1631).
"El poema «El salto del Niágara» fue interpretado como una metáfora de la libertad y del deseo de Cuba de romper con España, la metrópolis colonial.
Aunque Heredia fue un poeta interesado por las formas clásicas, estuvo marcado por la melancolía del romanticismo y el disfrute de la naturaleza. Su temperamento apasionado se refleja en sus dos poemas más conocidos: «El Teocalli de Cholula» (1820) y «El salto del Niágara» (1824)."
Zorrilla es considerado el romántico más importante de España en el XIX. En 1882 ingresó en la Real Academia Española, y en 1889 fue reconocido como Poeta Nacional en Granada.
Considerado el primer poeta de la España moderna, y también el último de los medievales, Jorge Manríque representa sobre todo la España de los reyes católicos. En este libro se reúnen sus poemas más conocidos como las Coplas a la muerte de mi padre que lo haría tan célebre. Los poemas de Manríque revelan a menudo una nostalgia por la fugacidad de la vida y también una exaltación de la belleza de Castilla. Su obra ha sido interpretada como un canto de despedida del renacimiento a la edad media.
Diego Hurtado de Mendoza (1503?1575). España. Tras muchos viajes, una vida larga y fructífera, murió en Madrid, su ciudad natal. Como otros nobles de su tiempo, don Hurtado de Mendoza fue un verdadero hombre renacentista. Sabía griego, latín, árabe e italiano. Fue diplomático, militar y, sobre todo, poeta. Entre sus antepasados se cuentan al marqués de Santillana y don Íñigo López de Mendoza. Entre sus virtudes, sobresalen su excepcional don de gentes, su arte de la conversación, su carácter franco y abierto y su destreza en las armas. Tuvo una carrera brillante como diplomático. Fue embajador en Italia y asistió al famoso Concilio de Trento. También fue gobernador en Siena. Diego Hurtado de Mendoza es considerado un gran poeta, lleno de emoción y sencillez, pero grandilocuente en su dominio de la forma.
Félix Lope de Vega y Carpio (Madrid, 1562-Madrid, 1635). España. Nació en una familia modesta, estudió con los jesuitas y no terminó la universidad en Alcalá de Henares, parece que por asuntos amorosos. Tras su ruptura con Elena Osorio (Filis en sus poemas), su gran amor de juventud, Lope escribió libelos contra la familia de ésta. Por ello fue procesado y desterrado en 1588, año en que se casó con Isabel de Urbina (Belisa). Pasó los dos primeros años en Valencia, y luego en Alba de Tormes, al servicio del duque de Alba. En 1594, tras fallecer su esposa y su hija, fue perdonado y volvió a Madrid. Allí tuvo una relación amorosa con una actriz, Micaela Luján (Camila Lucinda) con la que tuvo mucha descendencia, hecho que no impidió su segundo matrimonio, con Juana Guardo, del que nacieron dos hijos. Entonces era uno de los autores más populares y aclamados de la Corte. En 1605 entró al servicio del duque de Sessa como secretario, aunque también actuó como intermediario amoroso de éste. La desgracia marcó sus últimos años: Marta de Nevares una de sus últimas amantes quedó ciega en 1625, perdió la razón y murió en 1632. También murió su hijo Lope Félix. La soledad, el sufrimiento, la enfermedad, o los problemas económicos no le impidieron escribir.
Francisco de Rioja es uno de los grandes poetas y eruditos del Barroco Sevillano. Personaje cercano al conde duque Olivares y a otros personajes poderosos de la España del siglo XVI.
La obra poética de Francisco de Medrano se enclava dentro de la Escuela de Salamanca y se compone de odas y sonetos de temática amorosa, elegíaca, y en algún caso ascética. Estos poemas están fluidos por Horacio. A diferencia de muchos de sus coetáneos, Medrano tiene un estilo alejado de los excesos del Barroco. Su lírica amorosa está dirigida a Flora, identificada como doña Inés de Quiñones, a Amaranta (María de Esquivel), a Amarilis, de quien se ignora el nombre, y a Catalina de Aguilar. Los poemas de de Medrano se publicaron en el volumen Remedios de Amor (Palermo, 1617).
Fray Luis es considerado una de las voces más altas de toda la poesía en castellano. El propio Fray Luis dividió sus poemas en tres apartados: las originales, las traducciones de poetas profanos y las traducciones o versiones bíblicas. Quevedo editó por primera vez en 1631 sus poemas, utilizándolo como antinomia del culteranismo en el contexto de la guerra poética que mantenían Quevedo y Góngora (cada uno con sus respectivos secuaces detrás). Sin embargo, no fue hasta fines del XIX, que se hizo una buena edición de los poemas de Fray Luis. Considerado por algunos un poeta místico, dejó poemas de notable sabor íntimo-religioso.
La poesía de Garcilaso, tuvo tres etapas: la castellana, en que escribe sus poemas octosilábicos; la italiana o petrarquista, en que, influido por Francesco Petrarca, escribe sus sonetos y canciones en forma de cancionero petrarquista dedicado a la dama Isabel Freyre; y la etapa clasicista o napolitana, en que, influido por los poetas clásicos Latinos y por sus nuevas amistades napolitanas, escribe elegías, epístolas, églogas y odas, algunas de ellas en latín.
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