Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España.De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
La Primera parte de La Galatea (1585) fue el primer libro que publicó Cervantes. Los personajes son pastores que relatan sus penas amorosas en una naturaleza idealizada. La Galatea se compone de seis libros en los cuales se desarrollan una historia principal y cuatro secundarias. La principal refiere los amores de los pastores Elicio y Galatea, a la cual su padre quiere casar con el rico Erastro. Y las secundarias añaden otros episodios amorosos. La novela acepta las convenciones del género, pero ironiza con las relaciones entre los pastores y el entorno geográfico —el río Tajo—. Cervantes prometió escribir una segunda parte, como afirma en la dedicatoria del Persiles, pero nunca fue publicada.
Así empieza este relato, en el que los tópicos sobre los gitanos se mezclan en un juego de identidades. Poco a poco la trama revela que todo lo que se dice sobre la gitanilla" es infundado y aparece una espiral de enredos y confusiones desplegadas en una trama cerrada y mordaz. "La gitanilla" es también un retrato de las diferencias étnicas de la época cervantina."
La gran sultana doña Catalina de Oviedo se presenta, desde el título, como un jeroglífico que el espectador ha de resolver. Frente a las normas impuestas por Lope y su comedia nueva, Cervantes llevó a cabo un hondo ejercicio de libertad creativa en esta comedia, donde ficción y realidad se cruzan para multiplicar los lazos de la literatura con la vida.
Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España.De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
La hija del mar es una reflexión sobre el temperamento femenino. Se trata de un relato reivindicativo en el que dos mujeres defienden su «honra» en medio del acoso masculino con premoniciones feministas.
La isla sin aurora, penúltima novela de Azorín, es una de las obras del maestro monovarense que mejor resumen su interpretación de la vida y la literatura. A través del recuento de una imaginaria navegación por el Pacífico y hacia una isla sin aurora, emprendida por tres escritores –un poeta, un novelista y un dramaturgo–, Azorín acompaña al lector en un paseo por la experiencia y la lectura, la realidad y la ficción, en un entorno discursivo que se inspira en la fábula, el cuento mitológico y el libro de viajes. Tras sus aventuras por mar y tierra, los tres protagonistas conquistan una meta fundamental para el escritor: el equilibrio y la sabiduría, que proceden del conocimiento de ellos mismos y de la aceptación de sus límites.
La vida de Bastián Bastián, un mediocre pasante de notaría, da un vuelco cuando es conducido, por algún motivo que desconoce, a un extraño penal de forma circular y panóptica, con sus puertas abiertas de par en par. En el centro de la prisión hay una torre enigmática, coronada por una campana, desde la que Fierro, un interno convertido en amo y señor de la penitenciaría, puede controlar los movimientos del resto de los internos. A la espera de que algo ocurra, la vida parece haberse detenido definitivamente en este presidio, ubicado en mitad de un desierto y a espaldas del mundo. ¿Distopía nihilista?, ¿alegoría de una sociedad en decadencia?, ¿novela de ideas en torno a los conceptos de violencia, libertad y castigo? ¿Acaso un mero drama carcelario? La jaula es la suma de todo ello, sin renunciar a la ironía, a cierta carga poética, a la crítica ecológica, a la presencia de atmósferas oníricas... En todo caso, La jaula admite tantas interpretaciones como lectores posibles.
La lozana andaluza fue descubierta en el siglo XIX en la Biblioteca Imperial de Viena, de la Imprenta de Venecia, en la edición no constaba ni el autor y ni el impresor, por lo que fue considerada anónima. Se trata de un relato «libertino» en el que, sin embargo, las alusiones sexuales de las mujeres son metáforas.
Los episodios de una guerra fratricida, la enorme frustración de un amor malogrado, la historia de un hijo clandestino…
Estos pensamientos van desfilando por la mente de Raymond, destronados por el tiempo y desposeídos del terror con que fueron vividos. Como contraste, los aspectos considerados nimios: la desatención a los hijos o las ataduras invisibles a la cotidianidad, la incomunicación, aparecen como los irreversibles verdugos de la felicidad. A sus 87 años y con la casi certeza de la muerte próxima, Raymundo recibe la visita de Ángela, Pablo y Federico, sus hijos, a quienes la vida de adultos había separado. El encuentro sirve para recrear los episodios esenciales de la vida que pasaron juntos, recobrar la complicidad de las auténticas relaciones familiares y, sobre todo, para que cada uno recupere las riendas de su propia vida. A partir de este encuentro “rutinario” la vida de los protagonistas gozará de un cambio radical.
Con su prosa rica, esencial, Blanca Mart crea una hermosísima novela sobre la belleza que, sin ser percibida ni gozada, impregna nuestra cotidianeidad.
La regenta y Su hijo único son consideradas las dos grandes novelas naturalistas españolas del siglo. Estos libros retratan la sociedad provinciana de Vetusta, ciudad imaginaria semejante a Oviedo.
En marzo de 1905, año del tercer centenario de la publicación del Quijote, Azorín recorrió, por encargo del diario El Imparcial, los principales lugares manchegos mencionados por Cervantes en su obra. Más allá de su condición inicial de reportaje periodístico, las crónicas de dicho viaje, recogidas poco después en La ruta de Don Quijote, constituyen en su conjunto una interesante meditación sobre el devenir histórico de España desde la perspectiva de la particular teoría azoriniana del tiempo.
Hijo de un ladrón y de una bruja, Pablos, el Buscón, entra al servicio de un joven rico, vive en Alcalá en la corte y acaba viajando a América. El buscón no es una novela picaresca al uso. El sarcasmo en la descripción de los personajes y las situaciones, así como la crueldad y el humor negro de sus anécdotas, transgreden los límites de su género, una novela picaresca que da una vuelta de tuerca al arquetipo.
"La voluntad" (1902) es la primera de las novelas de la trilogía que dio la fama a su autor y a partir de la cual comenzó a firmar como Azorín. Desengañado de la fe en la acción política, trata en "La voluntad" la abulia extrema. Fue con esta trilogía cuando comenzó a cuajar el concepto de generación del 98. "La voluntad" carece de la estructura tradicional de la novela, pues por encima del argumento importan las disquisiciones filosóficas, intercaladas con breves estampas de la niñez y juventud del autor.
Prólogo de María Martínez del Portal / La mejor presentación para esta obra la podemos encontrar en una carta que, desde Monóvar, José Martínez Ruiz escribe a Juan Ramón Jiménez, en la que afirma: «. narraré la infancia de Antonio Azorín. He terminado ya el libro: en él explico cómo se ha formado la tristeza de este íntimo amigo mío.», se refiere, no cabe duda alguna, a Las confesiones. Este es un bello libro de recuerdos en el que Antonio Azorín nos da a conocer la formación que, durante su niñez y adolescencia, fue recibiendo, recogiendo no todo lo que pasó sino tan sólo fragmentos.
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