Báilame el agua, la novela que inspiró la conocida película dirigida por Josecho San Mateo y protagonizada por Unax Ugalde y Pilar López de Ayala en el año 2000 ha alcanzado ya la tercera edición. Escrita cuando su autor tenía tan solo 21 años, y ganadora del Primer Certamen Universitario de Novela de la Universidad Complutense de Madrid, Báilame el agua fue publicada por primera vez en 1997 por Calambur Editorial. Báilame el agua es un descenso a los infiernos con las coordenadas del Madrid canalla de Gran Vía y Montera como campo de batalla. El amor, las drogas, el sexo, la muerte y la necesidad crónica de dinero dan cuerpo a unas existencias solitarias cuyo único fin es la libertad. Camellos poetas, punkis fanáticos de Barrio Sésamo, putas heroicas, maricas que trenzan coronas funerarias y un montón de parias al borde de la locura se mezclan en rápidas secuencias marcadas por el lenguaje más coloquial, la poesía más nihilista y la crítica mordaz.
«Recorrer las páginas de Babel es incursionar en un mundo mítico? Un mundo que puede representársenos hoy utópico e incomprensible, donde el arte y la vida no se habían todavía exiliado el uno de la otra y el imaginar y el hacer parecían configurar una identidad connatural». Editada entre los años 1939 y 1951, y considerada con justeza una de las mejores revistas culturales que hayan aparecido en nuestro país, Babel, revista de arte y crítica, reposa hoy en el más completo olvido. En un esfuerzo por rescatarla de los anaqueles abandonados, este trabajo de recopilación se propone ofrecer al lector un conjunto de escritos que logren dar cuenta de su riqueza y despierten el anhelo de conocerla.
En ésta, la décima novela de la saga iniciada el año 1987, Heredia cuenta con la compañía del quiosquero Anselmo, el periodista Marcos Campbell y Doris Fabra, una hermosa y atrevida detective de la Policía de Investigaciones que irrumpe en la solitaria existencia de Heredia. Con estos personajes, más su conocido y ácido humor, Heredia desarrolla una pesquisa que termina arrojando luces sobre oscuros aspectos de la sociedad chilena actual.
Lucía Jerez o Amistad funesta es un texto de referencia en la literatura de Cuba del siglo XIX. Es la única novela que escribió Martí. Gonzalo de Quesada, su discípulo predilecto y albacea, la encontró en unas páginas sueltas del archivo martiano. Este hallazgo hizo posible que la novela no se perdiese, pues Martí la había firmado con el seudónimo de Adelaida Ral.
"Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, 31 de diciembre de 1878-Buenos Aires, 19 de febrero de 1937). Uruguay. Era hijo del vicecónsul argentino en Salto quien descendía del caudillo riojano Facundo Quiroga. Desde pequeño vivió acontecimientos trágicos: a los tres meses de edad, su padre murió de un disparo accidental de su propia escopeta en su presencia. En 1891 su madre se volvió a casar ?esta vez con Ascencio Barcos?, y Quiroga estableció profundos vínculos afectivos con éste. Sin embargo, tras cinco años de matrimonio, Barcos, que sufría una parálisis provocada por un derrame cerebral, se suicidó. Más tarde Quiroga terminó en Montevideo la enseñanza secundaria. Adquirió formación técnica, en el Instituto Politécnico de Montevideo, y general en el Colegio Nacional. En 1898 se enamoró de María Esther Jurkovski, que inspiraría dos obras suyas: Las sacrificadas y Una estación de amor. Por esos tiempos Quiroga comenzó a colaborar en el semanario Gil Blas y estableció amistad con el escritor argentino Leopoldo Lugones, que fue una de sus principales influencias. Hacia 1900 Quiroga se fue a París tras recibir la herencia de su padre. Al volver, fundó a sus amigos Federico Ferrando, Alberto Brignole, Julio Jaureche, Fernández Saldaña, José Hasda y Asdrúbal Delgado, el «Consistorio del Gay Saber», un laboratorio literario donde se ensayaron nuevas formas de expresión. Tras la aparición de su primer libro (Los arrecifes de coral) murieron dos de sus hermanos víctimas del tifus. Ese mismo año su amigo Federico Ferrando, que había recibido fuertes críticas del periodista Germán Papini, decidió retar a duelo a aquél. Quiroga se ofreció para preparar el revólver que iba a ser utilizado en el duelo y mientras revisaba el arma se le escapó un disparo que mató a Federico. Abatido, Quiroga cruzó el Río de la Plata en 1902 y fue a vivir con María, otra de sus hermanas. En 1903, acompañó como fotógrafo a Lugones en una expedición para investigar unas ruinas de las misiones jesuíticas. La visión de la jungla marcaría su vida, seis meses después compró unos campos de algodón en el Chaco. El proyecto fracasó. Y, sin embargo, en 1906 decidió volver otra vez a la selva y comprar otra finca. Por entonces Quiroga se enamoró de una alumna suya ?la adolescente Ana María Cires?; y le dedicó su primera novela, titulada Historia de un amor turbio, se casó con ella y la llevó a vivir a la selva. En 1911 Ana María dio a luz asistida por Quiroga a su primera hija, Eglé Quiroga, en su casa de la selva. Sin embargo, ella no se adaptaba a aquella vida y le pidió Quiroga que regresaran a Buenos Aires. Ante la negativa de éste, Ana María se envenenó en 1915. Durante 1917, Quiroga vivió con sus hijos en un sótano de la avenida Canning, alternando su trabajo como diplomático y la escritura de relatos publicados en revistas. La mayoría de estos fueron recogidos en libros, el primero de los cuales fue Cuentos de amor de locura y de muerte (sic, título sin coma), que tuvo gran éxito de público y de crítica. Al año siguiente apareció Cuentos de la selva, colección de relatos infantiles protagonizados por animales y ambientados en la selva. Quiroga dedicó este libro a sus hijos, que lo acompañaron durante ese período de pobreza. Hacia 1927, había decidido criar y domesticar animales salvajes, mientras publicaba su nuevo libro de cuentos, Los desterrados. Se había obsesionado con María Elena Bravo, adolescente compañera de clase de su hija Eglé, que cedió a sus reclamos. A partir de 1932 Quiroga vivió en Misiones con María Elena y su tercera hija. Por entonces le diagnosticaron hipertrofia de próstata. Agravada su dolencia, Quiroga viajó a Buenos Aires y allí descubrieron que tenía un cáncer de próstata avanzado. Recluido en el hospital supo que en los sótanos vivía apartado un paciente con deformidades similares a las del Hombre Elefante. Quiroga exigió que el paciente ?llamado Vicente Batistessa? compartiese habitación con él. El 19 de febrero de 1937 y en presencia de Batistessa, murió Horacio Quiroga tras beber un vaso de cianuro."
...Pendiente de los ángeles, Rosalía es ella misma un ángel estropeado. Los duendes a los que recurre un día sí y otro también, los ángeles de la guarda que no han sabido cobijarla bajo sus alas, son invocados todos los días. Rosalía Martín del Campo tiene una voz interior original. Trastorna las convenciones pero a la vez se lamenta de haberlas infringido y ni tarde ni perezosa regresa al redil de ovejas...
La obra literaria de J. V. Lastarria, es patrimonio clave para comprender la evolución de la literatura chilena en sus 200 años de historia.
La reedición de Antaño y Ogaño constituye una oportunidad para volver a las raíces del imaginario republicano de Chile, de volver a experimentar el aliento utópico del Lastarria fundador y artífice de la literatura de Chile. Las escabrosas historias que componen la obra, dan cuenta de la lucha por poner fin al sistema colonial.
"Jorge Mañach y Robato (Sagua la Grande, 1898-San Juan de Puerto Rico, 25 de junio de 1961). Cuba.Escritor, periodista, ensayista y filósofo, autor de una biografía de José Martí y de numerosos ensayos filosóficos.Se graduó de Filosofia y Letras por la Universidad de Harvard (1920) en la que trabajó, amplió sus estudios en París (Universidad de Droit, 1922) y regresó a La Habana en 1924, terminando allí sus doctorados en Derecho Civil y en Filosofía y Letras.Colaboró con la revolución de 1933 y en la resistencia contra Batista. Vivió en Cubaen 1959, y en 1960 se fue a vivir a Puerto Rico, inconforme con los postulados de la Revolución de Fidel Castro."
El matambre nace pegado a ambos costillares del ganado vacuno y al cuero que le sirve de vestimenta; así es que, hembras, machos y aun capones tienen sus sendos matambres, cuyas calidades comibles varían según la edad y el sexo del animal: macho por consiguiente es todo matambre cualquiera que sea su origen, y en los costados del toro, vaca o novillo adquiere jugo y robustez. Las recónditas transformaciones nutritivas y digestivas que experimenta el matambre, hasta llegar a su pleno crecimiento y sazón, no están a mi alcance: naturaleza en esto como en todo lo demás de su jurisdicción, obra por sí, tan misteriosa y cumplidamente que sólo nos es dado tributarle silenciosas alabanzas.
«Ariel» es la obra más importante de José Enrique Rodó. Es un ensayo de aproximadamente cien páginas concebido al final de la guerra hispanoamericana. Alcanzó una gran popularidad que perduró porque exponía las ideas que circulaban entre la población: la juventud debe confiar en su capacidad para moldear el futuro. La obra tuvo como consecuencia una mayor preocupación por la educación en América Latina y el rechazo hacia la tendencia a mitificar todo lo que viniera de Estados Unidos.
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