Obra ganadora del XI Premio de Poesía María Mercè Marçal, 2009
Un homenaje a la obra maestra de Woody Allen, Match Point
Como dice David Castillo en el prólogo, "Teresa Colom retiene el aire y dice el verso. Lo hace como los jugadores a punto de hacer un lanzamiento de tiros libres o de chutar un penalti. Una especie de clímax de frágil tensión, como un cristal delgado o las alas de una mariposa. A continuación, se adentra en la estructura del poema mientras lo recita de memoria y el modula hasta meternos en la burbuja que ha creado, un ejercicio alquímico por donde la voz vocaliza cada palabra, cada giro, la frecuencia y las cesuras, como si fuéramos en un reino ajeno a todo aquello que pudiera ser impoético, inútil. He visto muchos poetas recitar sus versos, pero Teresa Colom los explica diferente, atmosféricos y sensuales, con la dureza cálida de lo que te puede decir todo si mantienes la atención y te concentras como ella te obliga a concentrarte".
Liverpool, de José María Millares Sall, es uno de esos libros míticos e inencontrables y únicamente existentes para el lector de poesía en citas bibliográficas, algo que viene a remediar esta edición cuasi novedosa. Publicado en 1949 inaugurando la modesta colección canaria Planas de Poesía fundada y dirigida por el propio autor, un joven de escasos 28 años, Liverpool fue poco o nada entendido por sus compañeros generacionales y por la crítica del momento, salvo contadas excepciones. Este acallamiento se vio incrementado por el hecho de que el proyecto de Planas de Poesía finalizase forzosamente en 1951 por prohibición oficial y procesamiento de José María Millares Sall, lo que arrastró al ostracismo a Liverpool. Compuesto por seis extensos poemas, es aún hoy un libro diferente y excepcional, con un lenguaje deudor en parte del surrealismo, pero que entronca con un impulso de filiación expresionista, con el que José María Millares Sall demuestra la fuerza liberadora de la palabra a través del tiempo. José María Millares Sall (Las Palmas, 1921) se dio a conocer en Antología Cercada (Las Palmas, 1947), primera muestra colectiva de poesía social. Liverpool (1949) fue su primer libro individual. Salvo dos períodos madrileños (1956-1960; 1964-1975), siempre ha residido en Las Palmas, donde ha ido elaborando su obra, entre cuyos títulos destacan: Ritmos alucinantes (1974), Los aromas del humo (1987), Azotea marina (1996) u Objetos (1998), Celdas (2007) y Cuartos (2007).
Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1957) es profesor, poeta, editor y traductor. Ha combinado sus tareas docentes y la escritura de poesía con su dedicación a la traducción literaria de autores portugueses, principalmente poetas, desde Fernando Pessoa o Eugénio de Andrade, hasta Carlos de Oliveira o Al Berto. Como poeta ha recibido el Premio Extremadura a la Creación en 2005 por su libro La semilla en la nieve (2004), y como traductor fue reconocido en 2006 con el Premio de Traducción «Giovanni Pontiero» por su traducción de la antología poética Nocturno mediodía de Sophia de Mello Breyner. Recientemente le ha sido otorgado el Premio «Eduardo Lourenço» (2008), que convoca el Centro de Estudios Ibéricos. Su obra poética ha sido incluida en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000). Director de la revista de literatura en dos lenguas Espacio/Espaço Escrito, fue uno de los promotores del periódico Hablar/Falar de Poesia, y es uno de los fundadores y responsables de la editorial Del Oeste Ediciones. La vida de otro modo (Poesía 1983-2008) reúne toda la obra poética de Ángel Campos Pámpano escrita a lo largo de veinticinco años. Desde los libros principales hasta sus creaciones en colaboración con artistas como Javier Fernández de Molina, Luis Costillo o Antonio Covarsí, desde sus primeros poemas hasta los últimos textos escritos y hasta el momento no incluidos en libro, se ofrece al lector en esta edición la posibilidad de recorrer la trayectoria completa de una de las voces más sugerentes de la poesía española contemporánea.
La Casa Roja inaugura una zona alucinada de apariciones y tensiones que simulan un resumidero formidable. La poesía, «caída ya en desgracia», abre sus puertas para que fantasmas y voces regresen vivos desde la catástrofe civil al lugar del que habían sido expulsados y comparezcan ante el asedio devastador de la ironía de una conciencia radicalmente despersonalizada. La Casa Roja hospeda los múltiples y mutables sujetos de la poesía contemporánea, sus discursos y hablantes que se enuncian, contradicen y superponen por medio de sucesivas máscaras productoras de la otredad. En estos poemas, la percepción funámbula y su representación delirante oscilan entre las más desgarradas encarnaciones de lo profético y la discontinuidad de la prosa del mundo; entre el resplandor del mito y la narrativa errática de los sucesos imaginarios tras el cruel asombro de la experiencia. Figura y fondo, imagen y contorno, movimiento y fijeza, origen y destino, fragmentan y desterritorializan la imagen del poeta, al que otorgan existencia por medio de reflejos, negaciones y ausencias. La escritura actualiza aquí los intentos de desmitificación de la vanguardia, poniendo en jaque la nomenclatura de las formas poéticas al uso y haciendo estallar las imágenes prototípicas establecidas por la tradición de lo lírico y el espejismo de la autoría, pedestal de toda autoridad estética. La Casa Roja, sin abandonar la raíz permanente de la mitología personal de Mestre, interroga a los más reveladores derroteros del pensamiento poético contemporáneo, en un diálogo crítico y ético apasionante.
Los niños interiores es un libro de consumación y madurez, con una modernidad sorprendente, que corona una trayectoria en la que sus grandes temas y tonos siguen siendo la memoria, la trascendencia, la preocupación por lo humano, y ese peso inmenso de la divinidad que palpita en lo cotidiano. Este libro aúna la mística de lo vivido, de lo sufrido y gozado, con una maestría que asocia la ternura y la sabiduría, lo popular y lo culto, lo tamizado por la vivencia en un sentido lírico, biográfico y sublimado. Un libro que medita sobre la vinculación entre el creador y el mundo, con la misma naturalidad e inocencia de esos niños que viven y hablan, si se les escucha, desde el fondo de nosotros. Entre los libros de poesía de Pilar Paz Pasamar (Jerez de la Frontera, 1933), destacan Mara, de 1951, con prólogo de Carmen Conde; Los buenos días, 1954, accésit del Premio Adonais; Ablativo Amor, 1956; Del Abreviado Mar, 1957; La Soledad Contigo, 1960; Violencia Inmóvil, 1967; La Torre de babel y otros asuntos, 1982; Textos Lapidarios, 1990; Philomena, 1994; Sophía, 2003; y las antologías La Alacena, 1986; y Opera Lecta, 2001. Entre sus ensayos, el adelantadísimo Poesía femenina de lo cotidiano, de 1964; La poesía femenina hispanoamericana y la búsqueda de identidades, de 1992; Fernando Quiñones y José Luis Tejada en la época de Platero, 2000; o En torno a Rafael Alberti y las Américas, de 2001. Es autora de piezas teatrales como El Desván, en colaboración con el dramaturgo José María Rodríguez Méndez, de 1955; y Campanas para una ciudad, de 1987; así como de los libros de relatos La Dama de Cádiz, 1990; Historias Balnearias, 1999; e Historias Bélicas, 2004.
En Proteger las moradas, la palabra, desde su claridad y transparencia, también desde su lirismo, se vuelve rumor, invocación y súplica, para preservar aquello que más importa: lo desatendido, lo precario, lo que pasa desapercibido, lo desacostumbrado, lo pequeño; de ahí parte y se eleva el canto. Porque la poesía sigue siendo ese especial saber sobre el alma, de que María Zambrano hablara. José Luis Puerto renueva aquí su indagación interior, su viaje a la esencia, con una escritura al tiempo enraizada y transformada, que nos brinda revelación y consolación, belleza y luz ante las sombras. José Luis Puerto (La Alberca, Salamanca, 1953) ha publicado los siguientes libros de poesía: El tiempo que nos teje (1982); Un jardín al olvido (1987), Accésit del Premio Adonais; Paisaje de invierno (1993), Premio Ciudad de Segovia; Estelas (1995); Señales (1997), Premio Jaime Gil de Biedma; Las sílabas del mundo (1999); De la intemperie (2004); Ofrenda (para invocar la memoria) (2006); Memoria del jardín. Antología poética (1977-2003) (2006). Asimismo, ha publicado narrativa (Las cordilleras del alba, 1991), investigación etnográfica, crítica de arte y traducción de poesía portuguesa (Andrade, J. de Sena, Bento, Helder, Júdice, Al Berto?). Además, Puerto continúa desarrollando una fecunda labor editora en diferentes revistas y colecciones literarias.
Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), se ha ganado la etiquetra de poeta maldito de la poesía española del siglo XX. Desde que publicara su primera obra, Por el camino de Swan (1968) y dos años más tarde fuera incluido en la ya célebre antología Nueve novísimos poetas españoles, no ha dejado de escribir ni un solo momento. La acción de la escritura ha dado forma a una vida tormentosa, desde el hogar familiar hasta su retiro en Gran Canaria. Una vida que pasa por cárceles y manicomios, bares, pensiones y grupos de extrema izquierda, y que le ha convertido en una celebridad, un mito para toda una generación de poetas jóvenes. Entre su obra cabe destacar Así se fundó Carnaby Street (1970), En Teoría (1973), Narciso en el acorde último de las flautas (1979), Dioscuros (1982), Poemas del manicomio de Mondragón (1987) y Heroína y otros poemas (1992). Escribir como escupir es una torsión más en esa experiencia vital de la escritura. Es la toma de consciencia del acto escatológico de escribir, excretar, escupir... desollarse. La escritura se muestra aquí como un acto contaminado en sí mismo, ajeno a toda pureza. Su obra «no ha merecido ni un solo premio en una sociedad que se diría es la sociedad de los premios y los halagos, aunque sí que obtiene una y otra vez el reconocimiento de la lectura».
Poesía Visual Española (Antología incompleta) incluye obras de cincuenta y siete autores, cada uno de los cuales ha participado con cuatro poemas. La obra gráfica de cada autor se acompaña con una nota bibliográfica y una poética. Figuran en esta selección, además de las más prestigiosas y reconocidas figuras de esta modalidad creativa, otros autores que se iniciaron en estas tareas hace pocos años. Desde hace ochenta, noventa años, van apareciendo en España las primeras creaciones de este género poético, a medio camino entre la plástica y la escritura, y cuyas capacidades expresivas se verán ampliadas con los medios proporcionados por las corrientes vanguardistas: surrealismo, creacionismo, futurismo.
El Romancero parece haber sido un reflejo exacto del estado de ánimo en el bando republicano y en el bando franquista. De un entusiasmo desbordante al principio en los dos campos, se constata una pausa y pronto un declive hacia el desengaño entre los leales a la República mientras que entre los rebeldes percibimos una euforia ascendente. Hemos recogido en este volumen romances procedentes tanto del bando leal como del alzado. Como se puede constatar, el género del romance, típicamente español, floreció no solamente en el campo republicano, sino también en el franquista, aunque en éste en cantidad y calidad menos, bien es cierto. Maryse Bertrand de Muñoz, investigadora canadiense de la literatura hispánica, es Catedrática Emérita del Departamento de Estudios Hispánicos del de la Universidad de Montreal. Ha sido Presidenta de la Asociación de Hispanistas Canadiense y ha recibido numerosos premios y distinciones. Considerada como una de las grandes especialistas mundiales en la literatura de la Guerra Civil Española, ha publicado casi una decena de libros i innumerables artículos sobre la cuestión. En el año 1982 publicó una bibliografía en varios volúmenes, sobre la literatura de la Guerra Civil española que ha sido ampliada y reeditada en 2005, que constituye una obra de referencia sobre este tema. Es autora también de títulos como La novela europea y americana y la Guerra Civil española y La Guerra Civil española y la literatura francesa.
Como en los recientes descubrimientos astrónomicos de las "enanas marrones", esas estrellas opacas que constituirían gran parte del universo, Prender de gajo -en el lenguaje más corriente en España "prender de esqueje"-, es un poemario fundado en el desarraigo; es decir, en la fuerza poderosa de la lengua ausente, la que perturba la adquisión de lo más difícil para un expatriado: la residencia interna. La diáspora, los éxodos producen cataclismos, heridas que nunca cierran, de ahí que lo más enfermo y frágil en un emigrado sean las raíces. Después del diluvio, el exilio, a partir de Babel, es una plaga, un castigo, como la traducción. Los verdaderos viajeros son aquellos que viajan por viajar, dicen algunos, no por huir, pero el que esté exento de huidas que arroe la primera ancla. El deje, el acento y la gestualidad traicionan más que la indumentaria y la educación, la extranjería. La del expatriado tiene algo de la lengua del límite, la de los niños, la de los locos, también la de los poetas. En Prender de gajo la búsqueda del resplandor viene de ahí. Elaborado a la manera de un patchwork, y cruce de crónica, balada y cantiga, Prender de gajo atesora frases, retazos, palpitaciones... a lo largo y ancho de días, vías y lecturas; en suma: "esta vida desordenada, esta poesía que es la mía", en palabras de la autora, quien procura "como una alquimia precisa que va más allá del misterio evocar el tiempo de florecimiento del primer asombro".
Siempre es muy buena noticia todo libro de Ana María Navales. La narradora, la ensayista, la poetisa. En estos 3 registros literarios se manifiesta, y en constante plenitud de obra bien hecha. Prosa rotunda de expresividad artística, como narradora. Sus ensayos, pensamiento plasmado también en palabra de arte. Su poesía, intensa en emoción verbal. Versos con los cuales se acepta, intensifica y, en cierto modo, celebra todo lo que el vivir comporta. Lo habíamos encontrado y gozado ya en los poemarios de Ana María Navales. Ahora, he aquí el volumen titulado Travesía en el viento, que recoge la obra navaliana desde 1978 hasta 2005. Lo publica Calambur, 2005. Bella edición. Este volumen ofrece prácticamente toda la lírica de Ana María Navales. Y he aquí, pues, una de las sin duda más personales e indiscutibles manifestaciones de la poesía española contemporánea. Ajena a escuelas. Sólo testimonio de la personal búsqueda de un lenguaje, de un léxico innovador, tratando de romper la incomunicación producida por el desgaste expresivo de la palabra, dice la autora en su Poética. Y, precisamente la palabra nombre común que Ana María Navales eleva a nombre propio se diría que con mayúsculas- es a un tiempo materia y tema de un quehacer lírico y salvífico: Busco un poema desnudo, / sin murmullos ni testigos, / un poema, sólo uno, / como un ángel de la guarda / que me salve de la vida.
La obra literaria de Antonio Pereira, vive actualmente una coyuntura propicia para la reflexión y el análisis. Sus cuentos se reeditan en España y traducen a varias lenguas, mientras su poesía está mereciendo la condigna atención de los estudiosos. A este hecho acude la edición de Meteoros (Poesía 1962-2006), donde el conjunto de su obra poética ha sido revisada (y en algunos casos, corregida) por el autor, con el regalo epilogal de unas inéditas confidencias: El poeta hace memoria. Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923) empezó a publicar sus versos en periódicos y revistas con una precocidad que él dice lamentar. Y al contrario, su primera salida en libro fue tardía, y ocurrió en la colección Adonais con El regreso. La causa de esta moratoria puede hallarse en las circunstancias del poeta, que ejerciente de muy diversas actividades, halla en su vocación de viajero el temporal desarraigo. Tal vez a ello se deba su presencia borrosa incluso ausencia- en esas fotos de familia en que los eruditos reúnen a un grupo de poetas bajo el rótulo de generación. Pereira caminó y voló por libre y no se apresuró a afiliarse a fugaces modos y modas. Poeta individual, mas no solitario, compartió en León durante décadas diálogo con otros inmóviles en las travesías del frío: González de Lama, Victoriano Crémer, Antonio Gamoneda.
Difícil encontrar un poeta con la vehemente imaginación de Rafael Pérez Estrada. Ni con su sensibilidad. Ni con su sentido de la ironía. Ni con la voluntad de aunar mundos de opuestos. Asomarse a su literatura es vivir una tensión insólita, porque nada tiene que ver con la realidad, si acaso con la fantasía más desbordada. Manuel Alvar La fantasía, para muchos filósofos, es la más alta expresión de la imaginación, quizá aquella que está más cerca de los dioses. Yo suelo decir que la imaginación es un lugar en el que llueve. Rafael Pérez Estrada Rafael Pérez Estrada (Málaga, 1934-2000) es uno de los escritores más originales de la literatura contemporánea española. Su obra se nutre de todos los géneros tradicionales (la poesía, la narrativa y el teatro, pero también el ensayo y el aforismo) en un brillante intento de borrar sus límites y superarlos gracias a una singular simbiosis en la que trazos narrativos o ensayísticos cobran la dimensión poética de la metáfora. Autor de una extensa e importante obra, entre sus últimos títulos destaca La extranjera (1999), El levitador y su vértigo (1999), El muchacho amarillo (2000), y los póstumos La palabra destino (antología) (2001), Doctor Harpo (2002) y Crónica de la lluvia (2003). Bajo el cielo indeciso reúne las series poéticas y los poemas que dejó inéditos Rafael Pérez Estrada en mayo del 2000.
Fina García Marruz, una de las máximas representantes de la poesía cubana, ha sido galardonada con el XX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, galardón instituido por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional. Por este motivo, Ediciones Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional han editado "¿De qué, silencio, eres tú silencio?", una cuidada antología de la obra de la autora, que incluye poemas inéditos y la reproducción de algunos manuscritos. Con la concesión de este premio a Fina García Marruz se pone de relieve una de las obras poéticas más congruentes y sólidas del último panorama literario cubano, perteneciente al grupo de la revista Orígenes —un conjunto de escritores que universalizaron su literatura insertándola en lugar más alto del conjunto de las literaturas en lengua española—, en el que participa, entre otros, José Lezama Lima. La obra poética de Fina García Marruz da comienzo al final de la década de los años treinta y desde entonces irá adquiriendo una sólida personalidad elaborando una poesía que «se dirige de la intimidad del alma a la objetividad del espíritu» en la búsqueda de «lo exterior-desconocido, dentro y fuera de nosotros».
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