Los 42 poetas incluidos representan una escritura urgente, de hoy, de este momento, y las típicas coartadas estadísticas que se argumentan para señalar que son muy pocos los que al final sobreviven, no le restan un átomo a la absoluta concretud y permanencia de cada uno de los poemas que aquí se reúnen. Al mismo tiempo, hay en el conjunto –en la cantidad de poetas nuevos, en la contundencia de sus lenguajes, en la irrupción definitiva de grandes poetas mujeres– algo que los sobrepasa, un efecto total como si colectivamente se estuviesen escribiendo otra vez los Cantares de Ezra Pound. Es la razón del título de esta muestra. Ellos obligan a remirar lo que se ha escrito desde Nicanor Parra hasta hoy (cosa que para cierto establishment literario parece resultar aterrador) y entender que lo que está emergiendo es en definitiva una era nueva de la que es muy poco lo que se puede vaticinar. Nada existe, decíamos, en el Chile de hoy que pudiese favorecer la aparición de estas obras y ellas sin embargo plenamente están aquí, mostrándonos el centro de una profunda incomodidad, de una extrañeza que lo social está hoy menos que nunca en condiciones de responder porque sus sueños (como sus pesadillas) no encuentran ni en la política, ni en la cultura, ni en la economía, seres sociales que los encarnen. Los poemas que emergen –desollantes y desesperados, irremediablemente bellos– están cumpliendo con el vaticinio de ver constituirse un mundo que no se ha querido.
Poemas intimistas donde se exaltan los valores latinoamericanos. Este libro ha servido durante años para introducir a los adolescentes de América Latina al mundo de la poesía moderna. Cantos de vida y esperanza ha sido considerado, por la crítica, como el mayor testimonio poético de Rubén Darío, no sólo por el clima de intensidad poética que subyace a la obra, sino porque en él se contiene todo el panorama intelectual y afectivo del autor en su etapa de madurez.
Estamos ante un libro polifónico, de múltiples voces, mediante las cuales el autor como conciencia central desaparece (se oculta tras un álbum de fotografías que comprende buena parte de Chile) dejando paso a las voces que configuran el texto, y donde estas dan a entender el férreo esplendor del país: un esplendor sin integridad ni armonía. La Comedia de Chile –comedia entendida en la medida en que sus voces son proclives a desempeñar papeles dramáticos y sus personajes propensos a sobreactuar– es un escenario en donde el lenguaje es público, por lo que intervienen desde las voces coloquiales hasta intertextualidades que dialogan con los múltiples estilos presentes en la poesía chilena: Juan L. Martínez, Raúl Zurita, Armando Uribe, Roberto Bolaño, etc.
De 1904 a 1908 publicó sus poemas en periódicos y revistas y apareció su primer y único libro en vida, Misas Herejes, de aparente realismo y opuesto a las corrientes simbolistas que la poesía argentina de ese momento. Borges lo rescató en oposición a la poesía modernista y como recuperación de una Argentina en desaparición, Poemas de arrabal, de versos sencillos que cantan lo cotidiano del porteño barrio de Palermo, donde vivió Carriego.
La poesía de Bertoni, a juicio de Enrique Lihn, "está hecha de fragmentos de un diario incesante" de un implosivo, explosivo y acumulativo proceso de maduración", negándose a la falsedad de la trascendencia y de ciertos saberes fraudulentos, excomulgando a la pedantería, desterrando a la gravedad.
Los versos de Juan Felipe Robledo quieren alcanzar esa condición de la música callada de San Juan de la Cruz, el goce silencioso de un pensamiento. Por ejemplo nos dice: La morosa delectación con que una frase se extiende hasta el infinito. Y sentimos que la poesía queda comprendida entre las artes sensuales; la caricia del verso en el oído, la certeza mental de que su eficacia es inagotable, entran en el censo de los placeres carnales, y el hedonista Juan Felipe, amigo de Anacreonte y de Teócrito, amigo del teólogo que sabe hallar también a Dios en el demorado deleite de las cosas del mundo, menciona Esa dichosa manera de estar allí, / como lo está la música o el sabor de una fruta. Juan Felipe Robledo (Medellín, 1968) Estudió Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, en donde obtuvo la Maestría en Literatura Latinoamericana y ha sido profesor durante varios años. En 1999 ganó el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, concedido por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, en México, con su libro De mañana. Dos años después, le fue otorgado en Colombia el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura por el volumen La música de las horas.
Easter Island es, como gran parte de la poesía de todos los tiempos, un libro que surge a partir del viaje, de ese trayecto que tiene tanto que ver con el exterior como con el interior, pues mientras el poeta recorre esta vasta Latinoamérica, no es solo su cuerpo y mente lo que la recorre, sino que se trata, de alguna manera, de un viaje hacia “el centro” mismo del continente, centro que no es otro que la Latinoamérica mítica, la verdadera tierra que nos alberga. “Lo primero que vi fue la sal / Luego las montañas y las rocas”. Mas no peca de inocente y sabe que “Luego fueron los aviones”.
"El ciudadano del olvido es un libro fundamental en la obra total de Huidobro y también en la poesía de su tiempo. Entre el experimentalismo creacionista y el regreso a una interioridad que busca hermanarse con la humanidad, el poeta vuelve a sí mismo: ""Es para llorar que buscamos palabras en el corazón/ En el fondo del viento que hincha nuestro pecho/ En el milagro del viento lleno de nuestras palabras? es para llorar es para llorar""."
Martin Fierro es un personaje heroico. Reflejo de un entorno endémico, ligado a Argentina. El texto está escrito con un estilo peculiar que imita del habla de los gauchos de la época.
No solo el hombre quiere saber el destino de todo. Todo quiere saber el destino de todo. ¿Es la conciencia el mensajero? ?David Rosenmann-Taub es el poeta vivo más importante y profundo de toda la lengua castellana?. (Armando Uribe Arce) ?Su autor posee un acento y una calidad excepcionales. No veo a nadie que se atreva a abordar la expresión poética con tan desgarradora violencia. El dolor de vivir, la desesperación y la amargura de las experiencias cotidianas, la vanidad de los impulsos de amor hacia la creación, la obsesión de la muerte, inspiran, línea a línea, este lirismo desbordante de ardor y abatido peregrinaje, de un humor y una fantasía casi delirantes. Cuando la sinceridad está unida a la magia del arte, la impresión última que se recibe es la de la belleza?. (Francis de Miomandre) ?Nos deja cósmicamente desolados, pero a la vez nos conforta con esa tranquilidad que sobreviene tras la presencia o la experiencia de un drama seguido del logro de una verdad?. (Alberto Rubio) El Mensajero, un libro independiente, constituye, también el segundo tomo de Cortejo y Epinicio.
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