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Sílex ediciones es una editorial española fundada en Madrid en 1972 por Eleonor Domínguez. Dedicada en sus orígenes a la edición de libros de Arte, amplió su catálogo en diversas líneas dentro del campo de las humanidades, como la Historia o la Museología. |
Dirigida por Ramiro Domínguez, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI se ha manifestado como una activa editorial en el campo de la Historia, prestando gran atención tanto al campo de la divulgación como al mundo universitario.
Es una historia de la pintura a través de las colecciones del Museo. La primera parte de la obra representa cronológicamente las escuelas y estilos más siginificativos. La segunda parte, visualmente la más importante, consta de cien espléndidas reproducciones acompañadas cada una de ellas de un texto explicativo, donde se realzan los valores estéticos y la significación histórica, sociológica e iconográfica de cada una de estas obras maestras cuidadosamente escogidas. Edición en inglés.
Un repaso a la historia de la ciudad de Sevilla en la que se perfilan los rasgos más significativos de sus personajes y de su urbanismo, tratado de una manera amena y rigurosa.
Las relaciones entre los agentes pertenecientes tanto a España como a Flandes entre 1496 y 1714, quedan plasmados en esta obra que expone la pequeña gran importancia de un sinfín de personas que contribuyeron a la relación existente entre los dos países.
Mucho se ha escrito sobre al-Andalus, la Luz de Occidente. La presencia musulmana en la Península Ibérica es, sin lugar a dudas, uno de los hitos fundamentales de su historia, y aún hoy en día sigue empapando su propia esencia. Los ochocientos años de presencia musulmana en su solar, en situación de preeminencia o de sometimiento, permitió que en la misma se desarrollase una civilización sin parangón en la Europa Occidental, donde florecieron una pléyade de poetas, filósofos y científicos que influyeron en gran medida en el posterior desarrollo de la cultura de la cristiandad europea. A esta trascendental época viene dedicada la primera parte de la presente obra.
Una segunda parte de la misma, bajo el genérico nombre de las diásporas, estudia los principales movimientos de población que históricamente se han producido entre ambos mundos tras el final de la Reconquista cristiana del territorio andalusí. A las oleadas emigratorias medievales, se sumará posteriormente la expulsión de los cristianos nuevos de origen musulmán, los moriscos, dirigida principalmente hacia el norte de África. Este será también uno de los principales destinos de la otra gran diáspora de la historia moderna, la hebrea, junto con el Imperio Turco Otomano, y los países islámicos el hogar de buena parte de los sefardíes expulsados hasta el siglo XX.
Se estudia asimismo la presencia de población cristiana o de este origen en el área mediterránea, tanto en la Edad Moderna, con los numerosos cautivos y renegados que se encontraban en los diferentes puertos corsarios, como el importante movimiento migratorio que se producirá desde el Levante español hacia la colonia francesa de Argelia en los siglos XIX y XX. Otro de los capítulos de esta parte viene dedicada a la emigración árabe a los países iberoamericanos, de gran influencia en el devenir posterior de estas repúblicas, y a su principal manifestación cultural, la literatura del Mayhar meridional, un movimiento de renovación de la poesía árabe en general que entronca con la tradición andalusí.
Otra de las partes del presente libro viene referida a la expansión de los modernos estados de España y Portugal por territorios islámicos, tanto en el área mediterránea como en la costa africana y en el continente asiático. En la misma se estudiará el largo y cruento conflicto entre las dos potencias hegemónicas del momento, la monarquía hispánica y el imperio otomano, la actividad del corso en ambos contendientes y la instalación de presidios en la costa africana, de los que son supervivientes las actuales Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla.
La enorme extensión del imperio comercial portugués en los siglos XVI y XVII, que circunvala el mundo islámico, será también objeto de estudio en este apartado, así como el gobierno español del archipiélago filipino y las relaciones con los moros hasta finales del siglo XIX. Otros capítulos se dedican al colonialismo español en el norte de África, con la instauración del Protectorado de Marruecos y el gobierno y la inacabada descolonización del Sahara Occidental.
Albacete, corregimiento borbónico pretende adentrarse en el gobierno municipal y las oligarquías de la villa de Albacete durante el siglo XVIII, momento trascendental para su devenir histórico. Esta localidad se fue configurando, lenta pero inexorablemente, en una de las principales poblaciones del extremo oriental de la llanura manchega, hasta conseguir, en 1833, la capitalidad de la recién creada provincia de su mismo nombre. En todo este proceso fue fundamental el objeto principal de la investigación recogida en este libro: la institución municipal, máximo órgano aglutinador de poder local, centro vivo y controlador de las principales preocupaciones políticas, económicas y sociales de la comunidad, que convierte a sus componentes en “hombres poderosos”. Tomando como referencia el concejo, se explora también el elemento humano integrado por el gobierno de esta institución, en primer lugar, a través del análisis sociológico de los principales actores protagonistas de la política municipal, sus redes, conexiones, mecanismos de poder y control social, para una perfecta definición de la oligarquía albaceteña. En segundo lugar, mediante el estudio del movimiento que generan en la administración municipal y territorial las luchas por el poder y contra el poder, así como las relaciones amistosas o conflictivas entre los diversos poderes, que condicionarán la autonomía de la villa de Albacete hasta su reducción a corregimiento, en pleno reformismo borbónico.
De todos los personajes que han marcado la historia de al-Ándalus, el que más ha impactado en el imaginario colectivo de los españoles es, sin duda, Almanzor. Queremos así situar al personaje de Almanzor en una perspectiva mucho más amplia, que desborde los límites geográficos de su papel en el destino de la península ibérica en el siglo x. A través de la reconstrucción histórica del devenir de al-Ándalus y los reinos cristianos, así como de los imperios mediterráneos de la época –‘abbasí, fatimí y bizantino–, se comprobará que su posición como todopoderoso chambelán no era única en el islam, ni su actuación como “campeón” de la guerra santa constituía algo totalmente nuevo. Y sin embargo, puesta en contexto, su genialidad como político y estratega aumenta en vez de disminuir. Su vida privada, las intrigas de la corte omeya de finales del califato de Córdoba y su cortesía con aquellos que le honraban dibujan una personalidad compleja y brillante, alejada del mito del destructor de Santiago de Compostela.
Este verdadero “califa en la sombra” fue a la vez denostado y mitificado en dos procesos paralelos en el mundo cristiano y en el islámico.
En la Europa de las invasiones bárbaras, la Hispania de los visigodos se convierte en la primera "nación" europea en la que la monarquía toledana consigue mitigar la crisis del mundo tardo antiguo. La integración en Europa se conseguirá con el románico, sin embargo, la penetración de este estilo internacional, se producirá de forma muy desigual en cuanto a la cronología de sus primeras manifestaciones.
El autor, al referirse a la cueva de Altamira recoge, la conocida cita de Dechelette calificándola de "Capilla Sixtina del arte cuaternario" para transformarla en esta otra más consecuente con su verdadera prioridad: "Capilla Sixtina, la cueva de Altamira del arte renacentista". Edición en inglés.
El autor, al referirse a la cueva de Altamira recoge, la conocida cita de Dechelette calificándola de "Capilla Sixtina del arte cuaternario" para transformarla en esta otra más consecuente con su verdadera prioridad: "Capilla Sixtina, la cueva de Altamira del arte renacentista".
5ª reimpresión; 1ª ed. 1971.
El autor, al referirse a la cueva de Altamira recoge, la conocida cita de Dechelette calificándola de "Capilla Sixtina del arte cuaternario" para transformarla en esta otra más consecuente con su verdadera prioridad: "Capilla Sixtina, la cueva de Altamira del arte renacentista".
Apodos Reales es un libro que cuenta la historia de España a través de los motes de sus reyes, profundizando en la explicación del sobrenombre, sentencia breve muy común en España. Desde la invasión árabe (711) hasta la Guerra de la Independencia (1808-1814) gobernaron los diferentes reinos peninsulares cerca de ciento cincuenta soberanos entre reyes y reinas, condes, califas y emires. Muchos de ellos, más de ochenta, fueron bautizados con un apodo –sobre todo en la Edad Media– que hacían referencia, en algunos casos, a su forma de gobernar (el Cruel, el de las Mercedes, el Malo, el Bravo, el Justiciero, el Batallador, el Conquistador); en otros a algún aspecto físico o psíquico (el Velloso, el Gordo, el Fuerte, el Doliente, el Hermoso, el Impotente, el Hechizado, la Loca, el Temblón, el Gotoso) o bien destacaron virtudes (el Santo, el Sabio, el Noble, el Casto, el Humano, el Católico, el Magnánimo, el Liberal) o alguna circunstancia peculiar o anecdótica de sus vidas (el Emplazado, el Ceremonioso, el de Antequera, el Cazador, el Mejor Alcalde, Pepe Botella, el Deseado). Una vez comprobadas sus biografías se han seleccionado las vidas de veinticinco reyes y reinas principales por su interés y curiosidad y las de otros veinte monarcas secundarios por su importancia en la historia o lo llamativo de sus apodos. Cada biografía se completa con un apartado de citas viajeras porque creemos que la historia y el viaje son una parte importante de nuestras vidas que debemos compartir. Por eso invitamos al lector a conocer aquellos lugares (territorios, monasterios, castillos, templos, palacios, panteones, villas) que mantienen vivo el recuerdo de los personajes tratados en el libro. Feliz viaje al pasado.
Desde los principios de su historia Aragón ha sido un auténtico crisol, en el que se han fundido –como escribiera Antonio Beltrán Martínez– “los más variados ingredientes que denuncian los restos arqueológicos de la cultura material, las fuentes escritas, la memoria de usos y tradiciones o las complicadas creaciones del derecho, la moneda, y la obra humana que recibirá influencias exteriores, que se dará buena maña en adaptar a su propio modo de ser”. Y, ciertamente, es en esta aseveración donde podemos encontrar las claves que justifican la oportunidad de esta obra sobre un Aragón por el que han transitado gentes, pueblos y culturas, pero en el que, de manera a veces intangible, algo permanece como específico de su recia personalidad histórica. Una historia de la que forman parte los aragoneses, hecha de retazos del pasado que, con sus luces y sus sombras, se expresa hoy al calor de un proceso permanente de cambio. Pero eso es la historia y su particular dialéctica. Sigámosla fabricando y reflexionemos en torno a su legado; con sus servidumbres, pero también con su grandeza.
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