Poemas de Pedro López Martínez.
Ciudad del hombre, Atenas, lanza y naranjos, mira mis canas, cómo levanto los ojos y el escudo contra esta lluvia de diciembre, cómo encuentro refugio entre estas callejuelas salpicadas de capillas, bajo el párpado del pelícano.
Magisterio, Antropología, una guitarra. Dejar el pupitre por los juegos populares, la expresión corporal, canciones pormas…Construir cada día un diálogo de sorpresas con la intención de preservar el palpitar de las aulas.
José María Cumbreño (Cáceres, 1972) es licenciado en Filología Hispánica. Poemas suyos han aparecido en revistas como Turia, El Extramundi, Reloj de Arena, Müsu, Diversos o Espacio/Espaço Escrito. Ha publicado los poemarios Las ciudades de la llanura (2000) y Árbol sin sombra (2003), premio Ciudad de Badajoz, y el libro de relatos De los espacios cerrados (2006), premio generación del 27 de narrativa breve. En la actualidad trabaja como profesor de Secundaria y participa en la editorial Littera Libros.
En 1860 aparecía en Amsterdam una novela que, según las propias palabras de un diputado, «hizo estremecer a la nación»: Max Hávelaar. Para darse cuenta del golpe asestado a la aletargada vida pública holandesa de entonces, así como del genial acierto con el que el autor había atinado plenamente con su golpe, hay que representarse la vida de la época en Holanda, época en la que la literatura era monopolio de unos cuantos burgueses bien pensantes, para quienes no había nada tan desagradable como el que se les molestara en su calma chicha y quienes, además, manipulaban la política. Por si fuera poco, el hombre que había asestado golpe tan magistral era un perfecto desconocido, llamado Eduard Douwes Dekker, de 40 años, y desde la publicación de su libro hecho ya todo un personaje renombrado bajo el seudónimo de Multatuli.
Detenerse allí donde otros pasan de corrido. Pascual García observa el secreto de las noches, el doblez de misterio de una pareja que duerme junta, que vive junta y que bajo una apariencia de normalidad está entregada a la más absoluta desesperación. Los personajes del escritor murciano han renunciado, como él mismo advierte con palabras de Cioran, a la felicidad. Donde hay felicidad no hay historias. Es un lema que ya aprendimos en los cuentos infantiles. En el momento que los héroes alcanzan el paraíso y comen perdices la historia se acaba. La epopeya del hombre es la que transcurre una vez que somos expulsados del edén.
Muchas historias son las que en la poesía de Gina se suceden heridas, hirientes, pobladas de animales sufrientes y a veces también de seres humanos. Breves escenas tan piadosas como despiadadas en las tardes que se inclinan sobre los árboles.
Víctor Serge cogió el primer tren que pudo para viajar a la Rusia soviética, donde nada más llegar se hizo soldado de la revolución, e inmediatamente después se convirtió en uno de los anfitriones que recibía a los amigos que querían conocer la revolución, especialmente a los de procedencia anarquista, como lo fueron Nin y Maurín, desde entonces, dos de sus mejores amigos. Oposicionista de primera hora, prisionero de Stalin durante años hasta que fue liberado gracias a una campaña internacional liderada por André Gide y André Malraux, serge regresó para seguir con su tarea, pero ahora con una nueva dimensión, que Trotski señaló al escribir: "Víctor Serge, que ha pasado por todas las etapas de la represión, trajo a Occidente su terrible mensaje de los que son torturados por su fidelidad a la revolución".
Tiempos de ira es el título que le hemos dado a esta antología de relatos y de escritos del Jack London militante socialista compañero de Eugene V. Debs. Los primeros son de signo autobiográfico y describen la trayectoria de London como trabajador machacado y explican cómo tomó conciencia de lo que debía ser el socialismo. Otros son narraciones breves que muestran a un London agitador. En una línea paralela algunos artículos y conferencias de un autor famoso que desafió a las autoridades académicas y a la prensa, escribiendo artículos que parecen clamar contra el triunfal capitalismo que nos ha tocado vivir.
Pocos libros han sido discutidos con tanta pasión como El capital. Desde que vio la luz pública fue censurado y elogiado prácticamente en todo el mundo, y sigue siéndolo en nuestros días. Sin embargo, la base de su polémica radica en su contexto social, pues como tema fundamental de investigación económica figura desde hace mucho tiempo entre las obras clásicas de la materia. Concebido como continuación de una obra anterior "Contribución a la crítica de la economía política, 1859", El capital está considerado como núcleo de la teoría del nacimiento y de la circulación del capital, así como de su función como factor en el proceso entero de los bienes económicos. La presente edición resumida es ya clásica, y constituye una clara y sucinta exposición de las líneas maestras del pensamiento de Marx a través de su obra más completa y ambiciosa.
Selección de poemas escritos entre 1979 y 1982 por César Antonio Molina.
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